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Guía Turística de Sanabria

Información Turística de Sanabria

Geografía

La comarca de Sanabria, situada en la provincia de Zamora, limita al norte con la provincia española de León, al sur con la provincia portuguesa de Trás-os-Montes e Alto Douro, al este con la también comarca zamorana de La Carballeda que práctica y administrativamente es continuación de la propia Sanabria y, al oeste, con la provincia española de Orense.

Se encuentra dividida en dos partes perfectamente delimitadas:

La Baja Sanabria, subdividida a su vez en:
El valle de la Requejada, por el que discurre el río Negro, que nace en la Sierra de la Cabrera Baja y termina desembocando en el río Tera, junto a Rionegro del Puente.
El valle del río Tera, que discurre transversalmente desde la Sierra Segundera en dirección al embalse de Cernadilla, la Sierra de la Atalaya y continua hacia la Sierra de la Culebra, y el valle del río Castro, que discurre desde la Sierra Segundera hasta Puebla de Sanabria, donde confluye en el río Tera.

La Alta Sanabria, que está entre las portillas de Padornelo y de la Canda, comprendiendo el valle de Lubián por el que discurre el río Tuela, y la Sierra Segundera por la que discurre el río Bibey.
Salpicada de muchos pueblos pequeños (ochenta y nueve), posee un paisaje montañoso, boscoso y peñascoso y un clima muy frío en invierno, caracterizado además por la abundancia de precipitaciones, y veranos frescos.

Geología

Uno de los últimos glaciares de la península Ibérica estuvo en estos parajes, provocando el valle en forma de U, el lago y las morrenas que aún hoy se pueden contemplar en la zona noroeste del término de Galende.

Biología

Panorámica sanabresa desde La Alcobilla.
Su fauna es rica, pues aparte de ser uno de los últimos reductos del lobo ibérico, en los últimos años se han encontrado indicios de la presencia del oso pardo e incluso, lince ibérico, abundando más el jabalí y el corzo. En lo que respecta a las aves destacan la urraca, el halcón, el gavilán, el milano negro, el cernícalo, el buho y la cigüeña, que últimamente empieza a dejar de ser migratoria al hacerse estable en la región. En lo que respecta al ganado, hay que destacar la vaca sanabresa, los corderos y las cabras.
El río Tera alberga en sus aguas de cabecera especies piscícolas endémicas, como la trucha (que tradicionalmente se pescaba a mano) y el barbo.
Entre su vegetación arborícola destacan el roble (allí llamado en leonés carballo), el castaño (castañal o castañeiro), el nogal (nogal o ñogal), el abedul (abeduro), el acebo (acebro), el fresno (frédano), el aliso (oumeiro, umeiro), el manzano (allí llamado manzanal o manzaneira), la guindalera (allí llamado guindal), el pino y en menor medida el álamo o negrillo. Entre los arbustos destacan varias especies de retama (blanca, amarilla, espinoa y pseudopilosa) (allí llamadas escobas) y la urz o uz. También hay una gran variedad de plantas herbáceas, como la dedalera, orégano (ouriégano), la ortiga y la menta. Abundan las setas y hongos, entre las que destaca el cucurril. Hay que destacar el «Tejedelo», bosque de tejos de Requejo, del que se dice que es el más antiguo de la península Ibérica.
Una importante parte de su territorio está declarada Parque Natural, el cual ha sido ampliado en un 50% de su superficie, superando en la actualidad las 30.000 H y englobando casi toda la Alta Sanabria y las Cumbres de la Sierra Segundera.

Etnología

Dado su aislamiento geográfico, se han mantenido muchas tradiciones seculares, que ahora están decayendo debido a la intensa emigración ocurrida desde mediados del s. XX. Incluso existe (aunque a nivel residual y organizaciones como Furmientu intentan conservar) su propio lenguaje, llamado sanabrés o senabrés que es un dialecto del leonés o llionés y que además está emparentado con el mirandés, hablado en la región de Tras os Montes, en el norte de Portugal. En la Alta Sanabria y en Calabor la lengua tradicional es el gallego. De modo que Sanabria es una comarca tradicionalmente trilingüe: leonés, gallego y castellano.

Historia

Los escasos estudios paleoambientales que se han centrado en Sanabria, no han mostrado todavía evidencias de pobladores pertenecientes a las culturas del paleolítico, neolítico, calcolítico y la edad de bronce.

Hay que esperar hasta la II edad de hierro para detectar los primeros vestigios de su poblamiento, los castros, asentamientos de la cultura castrense que son fácilmente reconocibles por situación dominando un alto, rodeado de murallas defensivas y viviendas circulares realizados en piedra. Sus habitantes, los Zoelas, son una tribu astur que en el s. IV a. de C. eligió, entre otros asentamientos, la “Peña Castro” en Ribadelago, “As Muradellas” en Lubián, así como otros encontrados en Hermisende o Trefacio. La influencia de esta época continúa hoy presente y tiene su reflejo en la numerosos topónimos como: río Castro, Castro de Sanabria, Castrelos, …

Pese a la estoica resistencia de los astures a la dominación romana, los castros sanabreses sucumbirían ante las legiones romanas hacia el año 25 a. de C., organizándose desde entonces los territorios ocupados en conventus. De este periodo se conservan hoy en día estelas funerarias aparecidas en Sotillo, Vigo o Rábano, entre otros vestigios.
Escasas noticias origina este territorio hasta el s. V, cuando tienen lugar las invasiones de los pueblos germánicos, instalándose los Suevos en los conventus de Lugo, Braga y Astorga. El topónimo de Sanabria aparecería nombrado en las «Actas del Concilio de Lugo», cuando en el año 569 la parroquia sanabresa es entregada a la de Orense. También, durante el reinado de Suintila, este comarca se convertiría en un centro de acuñación de moneda.

Tras la invasión árabe, el apogeo del reino astur-leonés trajo consigo una nueva forma de organizar el terriorio, los feudos, como es el caso del Monasterio de San Martín de Castañeda que poseía los derechos de pesca sobre el Lago de Sanabria, rico en trucha asalmonada y motivo de continuos enfrentamientos con la población ribereña, con quienes además tuvo tensiones sociales debido a las cargas y abusos cometidos.

El poder de este monasterio crecería incluso durante el s. XI y s. XII como consecuencia de donaciones reales y derechos sobre campesinos, llegando a tener bajo su jurisdicción 150 lugares, entre ellos la misma Puebla. En 1150 Alfonso VII ordena su restauración, convirtiéndose en monasterio de benedictinos con el monje Pedro Cristinao al mando. La vida monástica reacia a las reglas del cister, viviría por entonces conflictos hasta que en 1207 se acoge a la nueva norma. Los reinados de Alfonso IX y Alfonso X fueron progresivamente revocando los derechos monacales, tendencia que se mantendrá en los siglos siguientes y que finalmente culminaría con la desamortización del s. XIX que trajo consigo la ruina y abandono de este monasterio.

Pocas más cosas notables se pueden resaltar de la vida sanabresa durante la edad media. A la despoblación del s. XIV le seguiría una época de expansión y desarrollo. La construcción en el s. XV del castillo de la Puebla por Rodrigo Alonso Pimentel, cuarto conde de Benavente, pone de manifiesto la importancia que poco a poco va adquiriendo esta villa en particular, y en general la propia comarca sanabresa, que solo se vería truncada al iniciarse el s. XVII como consecuencia de las epidemias y peste de la época que diezmó la población, situándola en una tasa de entorno a los 20 habitantes por kilómetro cuadrado.

La historia más reciente de Sanabria viene marcada por el aislamiento y la despoblación progresiva, que contribuyen al abandono de sus tradiciones y a la desaparición de su cultura, a pesar de encontrarse en un entorno de gran belleza del que es su máxima expresión el Parque Natural del Lago de Sanabria.

Pueblos

Sanabria está dividida en 15 municipios, que a su vez incluyen varias pedanías o pueblos, de los cuales algunos pertenecen a la vecina comarca de La Carballeda. En la siguiente tabla se relacionan todos los ayuntamientos, indicando la superficie del término municipal en kilómetros cuadrados, el número de habitantes (fuente: INE, al 1 de enero de 2008) y los pueblos que componen cada uno:

Municipio Superficie 1 Habitantes 2 Pueblos3
Asturianos 42,60 281 Asturianos, Cerezal de Sanabria, Entrepeñas, Lagarejos de la Carballeda, Rioconejos y Villar de los Pisones.
Cobreros 77,70 623 Avedillo de Sanabria, Barrio de Lomba, Castro de Sanabria, Cobreros, Limianos de Sanabria, Quintana de Sanabria, Riego de Lomba, San Martín del Terroso, San Miguel de Lomba, San Román de Sanabria, Santa Colomba de Sanabria, Sotillo de Sanabria y Terroso.
Galende 90,26 1.374 Cubelo, Galende, Ilanes, Moncabril, Pedrazales, El Puente, Rabanillo, Ribadelago, Ribadelago Nuevo, San Martín de Castañeda, Vigo.
Hermisende 108,75 339 Castrelos, Castromil, Hermisende, San Ciprián de Hermisende y La Tejera.
Lubián 94,39 395 Aciberos, Chanos, Hedroso, Las Hedradas, Lubián y Padornelo.
Palacios de Sanabria 37,01 307 Otero de Sanabria, Palacios de Sanabria, Remesal y Vime de Sanabria.
Pedralba de la Pradería 105,11 311 Calabor, Lobeznos, Pedralba de la Pradería, Rihonor de Castilla, Santa Cruz de Abranes.
Pías 43,91 160 Barjacoba, Pías, Villanueva de la Sierra.
Porto de Sanabria 200,82 250 Porto de Sanabria.
Puebla de Sanabria 81,39 1.595 Castellanos, Puebla de Sanabria, Robledo y Ungilde.
Requejo de Sanabria 46,10 169 Requejo de Sanabria.
Robleda-Cervantes 32,47 509 Barrio La Gata, Barrio Lagarejos, Cervantes, Ferreros, Paramio, Robleda, Sampil, San Juan de la Cuesta, Triufé, Valdespino.
Rosinos de la Requejada 154,78 446 Anta de Rioconejos, Carbajalinos, Doney de la Requejada, Escuredo, Gusandanos, Monterrubio, Rionegrito, Rosinos de la Requejada, Santiago de la Requejada y Villarejo de la Sierra.
San Justo 75,12 303 Barrio de Rábano, Coso, Rábano de Sanabria, Rozas, San Ciprián y San Justo.
Trefacio 25,48 208 Cerdillo, Murias, Trefacio y Villarino de Sanabria.

Cultura

Las manifestaciones culturales sanabresas son una de las consecuencias externas de un carácter hecho a si mismo como consecuencia del aislamiento obligado de esta comarca por su situación en el mapa. Su alejamiento facilitó y fomentó que durante siglos se transmitiera de padres a hijos las canciones, danzas, constumbres, historias, … y, en general, tradiciones ancestrales que surgieron de las gentes de esta bella tierra y que solo las necesidades económicas, con la consiguiente emigración masiva de sus hijos en el s. XX, ha ocasionado una desintegración cultural paulatina que sólo podrá ser frenada por los propios sanabreses, recordando y manteniendo las costumbres de sus antepasados.

Las condiciones naturales, económicas y sociales de este territorio, caracterizado basicamente por el aislamiento, dispersión y pobreza de sus villas, fueron caldo de cultivo de la imaginación popular, que ante la falta de explicaciones lógicas para determinados fenómenos y hechos se les daba respuesta mediante narraciones a mitad de camino entre el mito y la tradición, entre el cuento y la realidad, aliminentando la existencia de leyendas, creencias populares y supersticiones donde juegan un importante papel las «meigas», los conjuros, el mal de ojo y el «llobu». De entre las leyendas de este territorio quizás la más extendidas y popular sea la leyenda del lago, con la que los habitantes de esta comarca intentan justificar el origen de este hermoso paraje natual.

Compartían los bailes en las numerosas romerías que se celebraban por toda la comarca, acompañados todos ellos por las notas musicales de la gaita de fole, autóctona de Sanabria, el tambor y el pandero, instrumentos tradicionales que no podían faltar para interpretar las jotas, corridos y agarrados que son las danzas populares de esta tierra que aún hoy siguen interpretándose en fiestas como la de «La Peregrina» en Donado el primer domigo de septiembre, «La Alcobilla» en Rábano de Sanabria el 8 de septiembre, «Nuestra Señora de la Carballeda» en Rionegro del Puente el segundo domingo de septiembre, «La Tuiza» en Lubián el último domingo de septiembre o «La Virgen de los Remedios» en Otero de Sanabria, Patrona de la comarca el primer domingo de octubre.

También es celebración popular la «Magosta» o recogida de castaña que en Sanabria se celebra entorno al día de Todos los Santos, momento en el que este fruto se suele degustar asado con miel o cocido con leche.

Traje regional

Otro de los aspectos de la cultura sanabresa que no ha podido sobrevivir con el tiempo es su vestimenta tradicional: antaño las mujeres llevaban pañuelo en la cabeza que bajaba mucho mucho por la frente y se ataba por arriba. El mantelo, negro para ir a misa, desde la cabeza hasta debajo de la falda y que les servía de abrigo en los días de lluvia y frío. La pañoleta o toquilla que les cubría los hombros, les cruzaba el pecho y se ataba a la espalda, por encima de la camisa de lienzo y el faldón de pardo o saya, con mandil o delantal, o bien el rodao. Completando el atuendo estaban los calcetines de lana y sobre ellos unos recios zapatos con suela de madera. No era la mujer sanabresa rica en alhajas, no había oro ni plata, pero siempre acompañaba sus ropas con collares y gargantillas de corales a juego con grandes pendientes de aro de los que les colgaban diversos abalorios.

El traje masculino proto sustituyó los tradicionales pantalones cortos, que llegaban a la rodilla y se acompañaban de calcetines y de polainas, por otros más modernos de corte largo. Completaban la vestimenta, chaqueta de pardo con chaleco, que en invierno incluía jubón. Cinto de cuero para sujetar el pantalón, y para resguardar la cabeza, sombrero de ala ancha, de fieltro o paja según la estación del año.

Estas vestimentas propias de mayores, jóvenes y niños, hoy sólo nos las recuerdan los atuendos oscuros de algunos de los más viejos del lugar.

Gastronomía

La gastronomía sanabresa cuenta en su elaboración con productos autóctonos de gran calidad, entre los que destaca la trucha asalmonada del lago, degustada y elogiada ya por Felipe II y de la que Alejandro Dumas hizo mención especial después de su recorrido por la provincia de Zamora.

Los ricos pastos que alimentan al ganado, permiten obtener unas exquisitas carnes de ternera, tiernas y sabrosas que el viajero podrá degustar en presas, chuleta o chuletón asado. El buen comedor quedará también satisfecho ante uno de los más ricos platos sanabreses: los fabones o habones, alubias de gran tamaño que se cultivan en la zona y que se guisan con productos del cerdo: tocino, morro y pata. El pulpo, procedente de la vecina Galicia, tiene aquí una forma peculiar de prepararse con sus ingredientes de aceite de oliva, pimientón y sal. Además de los mencionados, también destaca la existencia de otros platos sanabreses, como pueden ser: el caldo sanabrés, el caldo de leche y castañas, los cucurriles, los boletus edulis, las patatas con migas, el corzo, el jabalí y los embutidos de cerdo.

Economía

Su principal actividad económina ha pasado de ser agrícola y ganadera a depender de servicios, principalmente hosteleros. También produce electricidad, en el Salto de Moncabril y en los generadores eólicos situados en loas cumbres aledañas al Valle de Lubian. Es famosa la miel de brezo producida en Requejo, y su agua mineral, menos conocida que la de Calabor.

El paso de los siglos, unido al aislamiento de esta comarca natural, ha originado la creación de un estilo arquitectónico singular claramente identificable y diferenciable del perteneciente a otros territorios de su entorno. Con el fin de profundizar en sus principales características, se distingue la existencia de tres subgrupos de arquitectura sanabresa: la eclesiástica o religiosa, la civil o popular y la militar.

Arquitectura religiosa

La mayor parte de las construcciones religiosas de Sanabria datan de los siglos XVII y XVIII, aunque hay alguna mucho más antigua (siglo IX). Entre los monumentos más emblemáticos de esta arquitectura sanabresa destacan:

  • El Monasterio de San Martín de Castañeda, monumento situado en la localidad de San Martín de Castañeda, perteneciente al municipio de Galende. Su iglesia, inspirada en la catedral zamorana, destaca por encima de de todas las obras artísticas de Sanabria y se considera como uno de los monumentos más representativos del románico zamorano.
  • Iglesia de Nuestra Señora del Azogue, monumento situado en la Puebla de Sanabria.
  • Santuario de la Virgen de La Alcobilla, perteneciente a la localidad de San Justo de Sanabria, dentro del término municipal de Rábano de Sanabria. Es una construcción neogótica del s. XVI que recibe cada año a multitud de gentes que festejan la tradicional romería de la Alcobilla.
  • Iglesia parroquial de San Martin de Terroso
  • Santuario de Nuestra Señora de Los Remedios
  • Santurario de la Virgen de la Tuiza

Puebla de Sanabria

Hasta la llegada de la Edad Moderna, ha sido el medio físico el principal factor condicionante de cualquier asentamiento humano. De esta forma el agua, el clima, la orografía,… eran elementos tenidos muy en cuenta por los pobladores.

Sanabria, situada en zona montañosa con largos períodos de frío y lluvia, invitó a sus moradores a establecerse en lugares protegidos, principalmente los valles o medias laderas de buena orientación y abrigo. De esta forma, en los valles las viviendas se diseminan formando barrios de considerable longitud y en las laderas los pueblos se esconden entre una abundante vegetación que los protege.

La abundancia de agua hizo que este no fuera un condicionante decisivo que obligara a la aglomeración de sus habitantes. Su abundancia durante todo el año hace que ésta sea una comarca rica en pastos, convirtiendo a la ganadería en su principal fuente de riqueza, lo que tuvo reflejo en el prototipo de hogar sanabrés, ya que el espacio destinado al cuidado del ganado ocupó un lugar destacado en la planta baja de la vivienda, aquí llamada corte, y con divisiones interiores que separan a los diferentes animales en cortellos. Edificaciones anexas a la vivienda se destinan a almacenes, cobertizos y pajares, estos últimos lo más lejos posible para evitar el peligro de incendio.

Los antecedente de esta arquitectura se remontan a sus primitivos pobladores, los Astures, aunque su situación geográfica como paso hacia Galicia le ha permitido asimilar las técnicas y modelos de diferentes culturas, hasta conformar sus propias características arquitectónicas que cuentan con una mayor influencia gallega en la parte occidental de la comarca y en la oriental más similar a la arquitectura de Castilla.

La primitiva casa sanabresa es una construcción de planta baja, rectangular, en la que se encuentra la vivienda familiar y la cuadra, de pequeñas dimensiones, con escasas ventanas en sus paredes de mampostería y cubiertas de cuelmo o louxas de pizarra. A medida que las necesidades familiares crecen, se van adosando nuevas construcciones en torno a patios y corrales.

Con el paso del tiempo crece la necesidad de incrementar la superficie destinada a vivienda, con lo que la casa sanabresa pasó a dotarse de dos plantas, reservando la inferior para el ganado y la superior para la familia. Esta evolución a la doble planta, introdujo nuevos elementos como son la escalera, de madera o piedra, que es ubicada en el exterior para que no ocupe parte del espacio interior, y los corredores que es donde desemboca aquella, presente siempre en la parte más soleada, sostenidos por canzorros, ya sean cerrados, semiabiertos o abiertos, que son utilizados como secadero de legumbres, almacén de productos y leñera.

La arquitectura experimentó notables cambios en cuanto a la utilización de materiales. De las colmaduras se pasó al louxado o llouxau, de la mampostería en planta baja y madera en la planta superior, se pasa al empleo de materiales rocosos propios de la zona (granito y pizarra), construyendose completamente con sillares y reservándose la madera de roble para vigas y estructuras de las cubiertas, y la de castaño para suelo, ventanas y puertas, coloreadas estas últimas, en muchas ocasiones, de color azul intenso. Los corredores y miradores, también de madera, se introducen elementos decorativos como balustres cilíndricos o planos con perfiles recortados y pilares labrados.

En Sanabria los molinos, aquí llamados mulinos y «muiños», también requieren una mención especial dentro de la arquitectura popular, en cuanto parte habitual del pueblo y del paisaje sanabrés, carazterizándose por su pequeñas dimensiones, planta rectangular, muros de piedra apenas labrada, sin apenas ventanas y cubierta de pizarra. Su propiedad sólia ser compartida entre varios campesinos que a su vez cuidaban de su mantenimiento y se turnaban en su uso. Poseían una sola muela que se construía con material de la zona, principalmente granito. Se encuentran apartados del pueblo, en zonas donde el caudal del río no era excesivo, aunque algunos contaban con un canal regulador del caudal del agua.

Plaza del Ayuntamiento de Puebla de Sanabria.

Sanabria tampoco ha sido ajena a la modernidad, siendo frecuente encontrar edificaciones que no respetan los primitivos esquemas de este territorio. A pesar de ello, cuenta aún, con numerosos pueblos que conservan todo su sabor primitivo, claro exponente de ello lo constituyen Sotillo de Sanabria, Limianos, Rihonor de Castilla… Otros han experimentado cambios que han sabido respetar el espíritu original de sus viviendas: Robleda, Rozas, … Sin embargo, algunos no han podido mantener en pie sus viejas tradiciones constructivas, como es el caso de San Martín de Castañeda que ahora difiere del que en su día inspirara a Miguel de Unamuno su novela «San Manuel Bueno, mártir».
Arquitectura militar y otras
La mayor parte de las escasas construcciones civiles están limitadas a Puebla de Sanabria, destacando el Castillo, el Ayuntamiento y la Estación ferroviaria.